Las personas físicas no residentes en Francia, que venden por un importe igual o superior a 150.000 euros bienes inmuebles situados en el territorio francés y en su posesión desde menos de 15 años, tienen la obligación de designar un representante fiscal.
Las personas morales no residentes, tienen en todos casos, la obligación de designar un representante fiscal, cualquiera sea la naturaleza de los bienes, la fecha de adquisición y el importe de la venta.
El representante fiscal con la acreditación del Centro de Impuestos competente, garantiza el pago del impuesto de plusvalía debido por el vendedor.
